jueves, 20 de marzo de 2014

LA POSTMODERNIDAD



Se refiere a una tendencia de la cultura, el arte y la filosofía que surgió a finales del siglo XX. A nivel general, puede decirse que lo posmoderno se asocia a la ausencia de interés por el bienestar común, el culto de la individualidad  y el rechazo del racionalismo, aunque la idea tiene muchas aristas.

Sostiene que la modernidad falló al pretender renovar las formas de pensamiento y expresión. Por eso se asocia el pensamiento posmoderno al desencanto y la apatía, ya que parte de lo que entiende como un fracaso de la sociedad.

A diferencia de las generaciones precedentes que creían en las utopías  y en el desarrollo social, los pensadores posmodernos defienden que la posibilidad de progreso sólo es individual. Los ideales, en la posmodernidad, son reemplazados por el consumo, mientras que los grandes líderes ceden su lugar por figuras que gozan de una fama breve.

Otra característica del mundo posmoderno es que privilegia las formas sobre el contenido. En otras palabras: importa más cómo se transmite un mensaje y qué efectos provoca que el mensaje en sí mismo.

En la posmodernidad, por otra parte, también se minimiza la importancia del pasado y hasta del futuro, por lo que sólo se le otorga relevancia al presente (que, por otra parte, es efímero).

La religión y lo espiritual, por último, pierden importancia ante la valorización del cuerpo como instrumento de libertad y fuente de placer. 

jueves, 13 de marzo de 2014

EL SIMBOLISMO



El Simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia y en Bélgica. En un manifiesto literario, publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como «enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción objetiva». Para los simbolistas, el mundo es un misterio por descifrar, y el poeta debe para ello trazar las correspondencias ocultas que unen los objetos sensibles (por ejemplo, Rimbaud establece una correspondencia entre las vocales y los colores en su soneto Vocales). Para ello es esencial el uso de la sinestesia.

El movimiento tiene sus orígenes en Las flores del mal, libro emblema de Charles Baudelaire. El escritor Edgar Allan Poe, a quien Baudelaire apreciaba en gran medida, influyó también decisivamente en el movimiento, proporcionándole la mayoría de imágenes yfiguras literarias que utilizaría. La estética del Simbolismo fue desarrollada por Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine en la década de 1870. Para 1880, el movimiento había atraído toda una generación de jóvenes escritores cansados de los movimientos realistas.

El Simbolismo fue en sus comienzos una reacción literaria contra el Naturalismo y Realismo, movimientos anti-idealistas que exaltaban la realidad cotidiana y la ubicaban por encima del ideal. Estos movimientos provocaron un fuerte rechazo en la juventud parisina, llevándolos a exaltar la espiritualidad, la imaginación y los sueños. El primer escritor en reaccionar fue el poeta francés Charles Baudelaire, hoy considerado padre de la lírica moderna y punto de partida de movimientos como el Parnasianismo, el Decadentismo, el Modernismo y el Simbolismo. Sus obras, entre las que destacan Las flores del mal, Los pequeños poemas en prosa y Los paraísos artificiales, fueron tan renovadoras que algunas de ellas fueron prohibidas por considerarse oscuras e inmorales, al retratar sin tapujos el uso de drogas, la sexualidad y el satanismo.

Definición y estilo
La poesía simbolista busca vestir a la idea de una forma sensible, posee intenciones metafísicas, además intenta utilizar el lenguaje literario como instrumento cognoscitivo, por lo cual se encuentra impregnada de misterio y misticismo. Fue considerado en su tiempo por algunos como el lado oscuro del Romanticismo. En cuanto al estilo, basaban sus esfuerzos en encontrar una musicalidad perfecta en sus rimas, dejando a un segundo plano la belleza del verso. Intentaban encontrar lo que Charles Baudelaire denominó la teoría de las «correspondencias», las secretas afinidades entre el mundo sensible y el mundo espiritual. Para ello utilizaban determinados mecanismos estéticos, como la sinestesia.

El manifiesto simbolista

Los simbolistas creían que el arte debía apuntar a capturar las verdades más absolutas, las cuales sólo podían ser obtenidas por métodos indirectos y ambiguos. De esta forma, escribieron con un estilo altamente metafórico y sugestivo. El manifiesto simbolista, publicado por Jean Moréas, definía al Simbolismo como enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva y señalaba que su objetivo no está en sí mismo, sino en expresar el Ideal:
"Ainsi, dans cet art, les tableaux de la nature, les actions des humains, tous les phénomènes concrets ne sauraient se manifester eux-mêmes ; ce sont là des apparences sensibles destinées à représenter leurs affinités ésotériques avec des Idées primordiales."

(En este arte, las escenas de la naturaleza, las acciones de los seres humanos y todo el resto de fenómenos existentes no serán nombrados para expresarse a sí mismos; serán más bien plataformas sensibles destinadas a mostrar sus afinidades esotéricas con los Ideales primordiales. 

jueves, 6 de marzo de 2014

NOVELA GÓTICA

La novela gótica o de terror es un género literario relacionado estrechamente con el de terror y subsumido en éste, al punto de que es difícil diferenciar uno del otro. De hecho, no puede decirse que existiera la novela de terror hasta la aparición del terror gótico.

                     
Es una clase de textos incluida dentro del subgénero novela, inscrito a su vez en el archigénero épico o narrativo. Es preciso distinguirla de la narración popular fantástica (folklore) y de los cuentos tradicionales de aparecidos, porque se desarrolla fundamentalmente desde fines del siglo XVIII a la actualidad y posee características distintas, asociadas en general con el movimiento estético conocido como Romanticismo. En algunos manuales de literatura se hace referencia a la novela gótica también como novela negra,[1] si bien este término puede dar lugar en la actualidad a equívocos.
Estrictamente hablando, la primera novela gótica fue El castillo de Otranto (1765) de Horace Walpole y la última Melmoth el errabundo (1815) de Charles Maturin. Entre estos dos autores escribieron William Beckford Vathek (1786, originalmente en francés), Ann Radcliffe Los misterios de Udolfo (1794), William Godwin Las aventuras de Caleb Williams (Londres, 1794), Matthew Lewis El Monje (1796) y Jan Potocki Manuscrito encontrado en Zaragoza (1805).

Posteriormente existe una literatura de terror que más o menos se inspira en estas obras canónicas del género y a veces se mezcla con otros géneros. A ella pertenecen obras como La abadía de Northanger de Jane Austen, que es en realidad una parodia de Los misterios de Udolfo; Jane Eyre de Charlotte Brontë o Cumbres borrascosas de su hermana Emily Brontë; las invenciones góticas de Edgar Allan Poe; Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, que es en realidad la primera novela de ciencia-ficción; Drácula de Bram Stoker.


Las características de este género pasan por una ambientación romántica: paisajes sombríos, bosques tenebrosos, ruinas medievales y castillos con sus respectivos sótanos, criptas y pasadizos bien poblados de fantasmas, ruidos nocturnos, cadenas, esqueletos, demonios... Personajes fascinantes, extraños y extranjeros, peligro y muchachas en apuros; los elementos sobrenaturales pueden aparecer o sólamente ser sugeridos. La ubicación elegida, en tiempo y espacio, respondía a la demanda de temas exóticos característica del medievalismo, el exotismo y el orientalismo propios de la época (que incluía a la imagen tópica de España como uno de los entornos más adecuados para ello). 


ROMANTICISMO.


Movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda del Norte) a finales del sigloXVII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se manifiestan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.

Se desarrolló en la primera mitad del siglo xix, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a otros países. Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Posromanticismo, del cual derivó el llamado Modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo xx, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.
                                            
Características

  • La conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento.
  • La primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como demiurgo.
  • Valoración de lo diferente frente a lo común, lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista.
  • El liberalismo frente al despotismo ilustrado.
  • La originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único.
  • La creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas.
  • La obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
  • Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo xviii; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante. Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición

Obra del romanticismo

Fausto, por Johann Wolfgang Von Goethe
                                                      

El escritor alemán Johann Wolfgang Goethe trabajó a lo largo de toda su vida en el Fausto, texto dramático que nos muestra al hombre arrastrado por el demonio a la condenación, habiéndole ofrecido su poder infinito a través del hombre que no aplaca su sed de conseguirlo todo a cualquier precio. Tiempo y del espacio. Fausto es la lucha entre los conceptos teológicos de perdición y redención, es el símbolo del eterno insatisfecho.
                                              

 La leyenda de Fausto ha sido la base de muchas obras literarias, artísticas, cinematográficas y musicales que han reinterpretado a través de las edades. Fausto y el adjetivo fáustico implican una situación en la que una persona ambiciosa rinde integridad moral con el fin de alcanzar el poder y el éxito por un período delimitado. Traducido como "puño" en alto alemán, el nombre de "Fausto", sugiere alguien que recurre a medios extraordinarios para lograr los objetivos, similar a si en realidad no incluyendo la fuerza, sino que también implica la tenacidad y persistencia inusual.

Un pequeño abre bocas de la historia: Fausto es aburrido y decepcionado. Decide pedir al diablo para obtener más conocimientos y poderes mágicos con los que entregan todo el placer y el conocimiento del mundo. En respuesta, aparece el representante del Diablo, Me fisto,. Él hace un pacto con Fausto: Mefistófeles servirá Fausto con sus poderes mágicos para un número determinado de años, pero al final de la palabra, el Diablo se cobrará el alma y el Fausto de Fausto serán condenados eternamente. El término generalmente se estipula en los primeros cuentos es de 24 años, un año por cada una de las horas del día.

Johann Wolfgang Von Goethe
                                               
( 28 de agosto de 1749, en Fráncfort del Meno, Hesse, Alemania –22 de marzo de 1832, en Weimar, Turingia, Alemania) fue un poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán que ayudó a fundar el romanticismo, movimiento al que influenció profundamente. En palabras de George Eliot fue "el más grande hombre de letras alemán... y el último verdadero hombre universal que caminó sobre la tierra". Su obra, que abarca géneros como la novela, la poesía lírica, el drama e incluso controvertidos tratados científicos, dejó una profunda huella en importantes escritores, compositores, pensadores y artistas posteriores, siendo incalculable en la filosofía alemana posterior y constante fuente de inspiración para todo tipo de obras. Su apellido da nombre al Goethe-Institut, organismo encargado de difundir la cultura alemana en todo el mundo.

                                        

jueves, 27 de febrero de 2014

MOVIMIENTOS CULTURALES

Es un movimiento cultural un cambio en la manera en que toda una serie de disciplinas diferentes enfocan su obra. Esto abarca todas las formas artisticas y filosoficas.
                                           
Históricamente, diferentes naciones o regiones del mundo han pasado por su propia e independiente secuencia de movimientos en la cultura, pero conforme las comunicaciones mundiales han acelerado, esta distinción geográfica se ha convertido en algo menos distintivo. 
Cuando los movimientos mundiales van, a través de revoluciones, de uno al siguiente, los géneros tienden a ser atacados y mezclados, y a menudo surgen géneros nuevos y se desvanecen los antiguos. Estos cambios a menudo son reacciones contra la forma cultural previa, que últimamente se ha vuelto repetitiva y monótona. Surge una oposición en la corriente principal con el nuevo movimiento, y el antiguo se abandona - a veces desaparece por completo, pero a menudo traquetea junto a los favorecidos por las nuevas disciplinas y ocasionalmente hace reapariciones.

Hay una controversia continua sobre la definición precisa de cada uno de estos períodos, y un historiador puede agruparlos de una manera, o elegir nombres diferentes o descripciones. Igualmente, incluso en muchas ocasiones el cambio popular de uno al siguiente puede ser rápido y repentino, el principio y el final de los movimientos son algo subjetivo, pues no surgen salidos de la nada y no acaban abruptamente y pierden el apoyo total, como sugeriría un registro de fechas. 
Así usar el término «período» es algo engañoso. «Período» también sugiere un desarrollo lineal, mientras que no ha sido infrecuente que dos o más enfoques culturales distintivos estuvieran vigentes al mismo tiempo. Los historiadores serán capaces de encontrar trazos distintivos de un movimiento cultural antes de la fecha que se considera de su comienzo, y siempre habrá nuevas creaciones en viejas formas. De manera que puede ser más útil pensar en términos de «movimientos» amplios que tienen comienzos y finales aproximados.
Aun así, desde una perspectiva histórica, algunas series de fechas deben proporcionarse por cada uno de ellos para indicar el momento «cumbre» o periodo de vigencia aceptado del movimiento cultural.

jueves, 20 de febrero de 2014

TIP importante sobre AGNE HELLER.

                                                     

La reconocida filósofa húngara Agnes Heller estuvo en Argentina. Tras distanciarse del marxismo, hoy propone una visión crítica pero constructiva de la democracia liberal.


Agnes Heller, reconocida filósofa que representó al marxismo más dogmático durante el siglo XX, durante el cual sufrió la persecución de los regímenes nazi y soviético, afirmó que “nunca existió verdaderamente el capitalismo”. “El capitalismo nunca existió realmente, tal como se lo considera en general. No es más que un ideal negativo. No sé en verdad qué cosa se define como capitalismo. El capitalismo puro y libre no existe ni existió nunca. Hay un mercado, pero siempre hubo algún tipo de redistribución” por parte del Estado, indicó la autora húngara que pasó por Argentina con motivo del II Congreso de Filosofía que se realizó días atrás en San Juan.
Sobreviviente del nazismo, perseguida por el régimen soviético, discípula de Gyorgy Lukács, quien impulsó una relectura de la teoría marxista para reformar el socialismo en Europa Oriental, y luego crítica del marxismo, la intelectual explicó por qué sostuvo en su conferencia que “cada hombre es hijo de su tiempo”.
“No se puede saltar sobre la modernidad. Y la modernidad no quedó detrás nuestro, sino que nosotros somos la modernidad”, expresó, en tanto indicó que esto implica la necesidad de trabajar “individualmente” sobre tres cuestiones: la técnica, donde entran ciencia y tecnología, la democracia y el “sistema de distribución”, como denomina al mercado.

En este sentido, consideró que “el mercado no se puede abolir. Es algo que tenemos que aceptar. Pero hay que ponerle frenos. Y siempre se le pusieron frenos al capitalismo, porque si no éste destruye toda identidad y diferencia social e individual”.
La autora, nacida en 1929, se distanció aquí del marxismo, pues afirmó que aunque “Marx hizo un análisis muy profundo sobre las consecuencias del capitalismo, pero ese planteo de una revolución, de una fuerza encarnada en el proletariado que iba a destruir el sistema debe ser abandonada, pues es una utopía”.
Por eso rechazó la idea de una “conciencia colectiva” y abogó por un “sujeto individual” que hace elecciones constantemente en su vida cotidiana. Dijo también que todo “ismo”, en referencia tanto al marxismo como al postmodernismo, debe ser abandonado, pues implica desconocer la decisión individual.
No hay sujeto colectivo
“No existe una conciencia colectiva -afirmó Heller-. La elección es siempre individual. Y no hay elecciones colectivas, porque si son colectivas suponen que hay un consenso, cuando no lo hay. Ahora sabemos que no hay sujeto colectivo, que todo sujeto es individual, se trata de construir desde ahí”.
“Ningún ‘ismo’ es bueno. Los ismos quieren ser la encarnación de la verdad”, sostuvo e incluyó entre ellos al marxismo: “solía considerarme marxista, pero ya no. No soy ni marxista ni postmarxista. Soy Agnes Heller”.
“Los principios filosóficos no tienen que ver con los ‘ismos’. Son preguntas sobre la vida y quiénes somos, y no pueden estar definidas por ningún ‘ismo’, que es algo secundario”, consideró, en tanto indicó que “ya no hay verdaderos marxistas. El único verdaderamente marxista era Lukács. Después de él, muchos se dicen marxistas, pero no lo son”.
Agnes Heller también desestimó el debate en torno a si existe o no en la actualidad un fin de la historia: “el fin de la historia siempre se planteó en la filosofía. Lo que traté de demostrar en mi conferencia es que Hegel fue el primero. También Marx tiene planteo una teoría interesante del fin de la historia. También Kierkegaard”, subrayó.
La autora de obras como “La Teoría de las Necesidades en Marx” y “Sociología de la Vida Cotidiana”, nacida en Budapest en 1929 y testigo en su adolescencia del holocausto que causó la muerte de la mayoría de sus familiares, se inclinó por la filosofía cuando conoció a Lukács, impulsor de la denominada Escuela de Budapest, en 1947.
Participó en la Revolución Húngara en 1956 y se casó con Ferenc Fehér, con quien militó y escribió varios libros, y fue testigo de la represión que siguió a la Primavera de Praga en Checoslovaquia en 1968, la muerte de su maestro en 1971, así como sufrió persecuciones que la obligaron varias veces a exiliarse.
“He vivido muchas cosas. He sufrido el nazismo, el totalitarismo, la persecución, he tenido que abandonar mis pertenencias en cuatro oportunidades. Y esa historia es una parte importante de mi vida, pero no la más importante”, concluyó.


jueves, 13 de febrero de 2014

Biografía German Castro Caycedo.

Germán Castro Caycedo, nació en Zipaquirá, Cundinamarca en 1940, es Periodista y escritor colombiano. Sus escritos se caracterizan por sus manifestaciones testimoniales sobre la realidad colombiana. Con su programa televisivo "Enviado Espacial" (emitido durante 16 años), se convirtió en el primer periodista que dirigió y presentó el primer espacio periodístico de la televisión colombiana que se realizó fuera de los estudios, con temáticas profundas y de denuncia.

Desde 1962 estuvo vinculado a los medios de comunicación, donde destacó como corresponsal, reportero y cronista, con gran capacidad de investigación, sensibilidad social e interés por mostrar y analizar diferentes facetas. Se inició en el periodismo como enviado especial de la revista El Ruedo de Madrid (1962), como redactor del diario La República de Santafé de Bogotá (1966) y como reportero y cronista en el diario El Tiempo (1967).
Ha sido galardonado con diez premios nacionales de periodismo y algunos internacionales, como el SIP-Mergenthaler (de la Sociedad Interamericana de Prensa) y el gran premio al reportaje de testimonio de la bienal de la televisión de Berlín Prix Futura.
Su primer título, Colombia amarga (1976), marcó el nacimiento de un riguroso prosista que en un cuarto de siglo ha publicado catorce libros; nueve de ellos, reunidos ya en tres tomos de Obras Completas (1997, 1999 y 2000).
Entre sus obras, algunas de ellas traducidas a diversos idiomas, destacan Perdido en el Amazonas(1978), Del ELN al M-19, once años de lucha guerrillera(1980), Mi alma se la dejo al diablo (1982), El Karina(1985), El hueco (1989), El cachalandrán amarillo(1989), El huracán (1991), y La bruja (1994).

A estos títulos cabe agregar En Secreto (1996), El Alcaraván (1996), La noche de las lanzas (1999) y Candelaria (2000), en los que el autor se encamina ya hacia una literatura puramente narrativa. Actualmente, emite por televisión su programa "Temas y Tomas", que vino a sustituir a "Enviado Especial".